Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras sólo el aroma de los cereales que amo.
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angola, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
Cuántas veces, eh, dímelo. Cuántas veces te he dado todo a cambio de nada. A cambio de una sonrisa. "Por verte sonreír he vuelto yo a perder". No sabes lo mucho que duele escuchar esta canción por lo cierta que es. Cuántas veces, cuánto he hecho por verte feliz. Aunque yo este jodiendome la vida. Solo por ti, para ti.
Me he descontado de tantas veces que luché por lo nuestro, para que todo siguiera en pie. Por verte sonreír.
Porque te quiero.